Hábitos recomendables para mejorar la EPOC

Adoptar hábitos saludables puede ralentizar el avance de la enfermedad, disminuir síntomas y mejorar significativamente la calidad de vida.


Dejar de fumar

Es la medida más importante. El tabaco es la principal causa de EPOC y continuar fumando acelera el deterioro pulmonar. Abandonarlo puede frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la respiración.

Realizar ejercicio físico regular

La actividad física mejora la capacidad pulmonar y la resistencia. Se recomiendan ejercicios suaves como caminar, nadar o programas de rehabilitación pulmonar supervisados por profesionales de salud.


Mantener una alimentación equilibrada

Una dieta rica en frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales ayuda a mantener un peso adecuado. El sobrepeso dificulta la respiración, y el bajo peso puede debilitar los músculos respiratorios.

Evitar contaminantes

Reducir la exposición al humo, polvo, químicos fuertes y contaminación ambiental ayuda a prevenir exacerbaciones. Ventilar bien el hogar y usar mascarilla en ambientes contaminados puede ser útil.

Cumplir el tratamiento médico

Seguir correctamente la medicación indicada (broncodilatadores, inhaladores, etc.) y asistir a controles médicos periódicos es fundamental para mantener la enfermedad estable.

Vacunarse

Las vacunas contra la gripe y la neumonía reducen el riesgo de infecciones respiratorias graves, que pueden empeorar la EPOC.

Descansar adecuadamente

Dormir bien ayuda al cuerpo a recuperarse y mejora el nivel de energía durante el día.

Practicar técnicas de respiración

Ejercicios como la respiración con labios fruncidos o la respiración diafragmática ayudan a controlar la falta de aire.

 

 

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