Las Guías GOLD y GINA se unen para hacer frente a los retos climáticos: polvo seco y niebla fina vs presurizados

Las guías internacionales de asma y EPOC han coincidido en señalar la huella de carbono como un desafío en ambas patologías poniendo el foco en los inhaladores presurizados.


Hace un año, el pasado 17 de febrero de 2025, España dio un importante paso en la lucha frente al cambio climático, su implicación en la salud y el propio papel del sistema sanitario. En la presentación de la Guía de recomendaciones para la prescripción sostenible de inhaladores, tanto el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, como el responsable de Salud y Cambio Climático en el gabinete de la ministra de Sanidad, Héctor Tejero, señalaron que la elección del tipo de inhalador debía basarse en las necesidades clínicas individuales, pero teniendo en cuenta términos ambientales. Ahora, las principales organizaciones internacionales de asma y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) han confirmado estas recomendaciones.

La contaminación y el cambio climático son factores que impactan en el desarrollo de estas enfermedades y en sus complicaciones. Durante los últimos años los esfuerzos por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero han llegado también al sector sanitario, que no solo se ve afectado por la contaminación con el aumento de demanda por problemas de salud asociados, sino que también es uno de los agentes más contaminantes. La atención sanitaria genera el 4,4 % de las emisiones totales de CO2, más de 960 millones de toneladas solo en 2018, según un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cuantifica, por primera vez de manera sistemática, la huella de carbono del sector salud en todos sus países miembros.

Los fármacos constituyen uno de los principales factores de contaminación. Según datos de la Asociación Española de Pacientes con EPOC (Apepoc) "los fármacos suponen un 25% de la huella de carbono que genera el sector sanitario”. Y entre ellos, destacan los inhaladores presurizados de dosis medidas (pMDI), que presentan un alto efecto invernadero: entre 1.480 y 2.900 mayor que el dióxido de carbono (CO2). De hecho, se estima que en el Sistema Nacional de Salud hay una media anual de más de 15 millones de unidades vendidas, lo que equivale a 400.000 toneladas de CO2 a los doce meses.

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